Arte y Ciencia del pensar ontológico constitutivo en la creatividad intencional humana social e intelectual
Arte saber cómo: Si reflexionamos en torno al hacer de un artesano, de un músico, de un pintor de retratos o paisajes, de una bailarina o de un bailarín, de un actor o actriz, de un poeta...

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Ximena Dávila Martes 8 de Agosto del año 2006 / 17:00
ARTE Y CIENCIA DEL PENSAR ONTOLÓGICO CONSTITUTIVO EN LA CREATIVIDAD INTENCIONAL HUMANA SOCIAL E INTELECTUAL
por Ximena Dávila


Arte saber cómo: Si reflexionamos en torno al hacer de un artesano, de un músico, de un pintor de retratos o paisajes, de una bailarina o de un bailarín, de un actor o actriz, de un poeta; en general de todo hacer que distinguimos como “arte”, la pregunta que surge es: ¿qué distinguimos cuando distinguimos arte?

Distinguimos arte en un mundo multidimensional cuando distinguimos una obra de cualquier naturaleza realizada por el hombre o mujer que evoca en nosotros placer, estética, conmoción, admiración. Distinguimos al artista cuando distinguimos un hacer que fluye en un hombre o mujer desde la inspiración de hacer lo que hace y que se funda en el placer de realizar su obra. Distinguimos talento cuando este hacer se manifiesta sin mayores conocimientos, de la técnica y sólo fluye como un modo natural de hacer lo que se hace amando ese hacer, amando su circunstancia.

¿Y qué nos sucede a nosotros hombres, mujeres, niños y niñas cuando nos relacionamos con el arte?

Nos sucede que al sentirnos invitados, convocados por alguna obra de arte, el escuchar, el ver, el tocar y porque no, el oler y el gustar nos cambian. Nuestros sentidos se transforman, y cambia nuestra emoción, pasando desde un estar que puede ser la “indiferencia”, “el aburrimiento” o “cegueras culturales”, a un estar con toda nuestra corporalidad en un dominio en el que el observador en el observar se encuentra allí, gozoso, maravillado, inquieto, reflexivo, conmovido.

Desde lo anterior entonces el artista, el artesano fluyen espontáneamente en el hacer lo que hacen, tejiendo una trama relacional estética, paso a paso, como quien hace una filigrana. ¿Y cómo lo hacen? Sabiendo cómo; sabiendo cómo moverse con todos los elementos que reconoce necesarios para generar un momento estético lleno de magia que transforma el mundo por un momento y lo hace con sus manos, con su cuerpo, con sus evocaciones, con las distinciones que hace desde su particular sensibilidad en su multidimensionalidad.

La conciencia de saber cómo hacemos lo que hacemos, nos permite reconocernos a nosotros creadores y generadores de nuestro mundo en cualquier dominio de nuestra existencia, nos permite fluir espontáneamente desde la confianza de que lo que hagamos surgirá oportuno y estético, por lo tanto ese hacer pasa a formar parte de las coherencias de nuestro mundo natural, sin dudas.

Si reflexionamos en torno al hacer de un grande como Leonardo da Vinci podemos verlo hoy como un generador de mundos en su momento presente y con proyecciones futuras. En un momento histórico en el que no tenía todos los elementos tecnológicos con los que contamos hoy, sin embargo creo mundos, obras de arte inigualables que muchos siglos después son consideradas obras magistrales que se han mantenido en el tiempo y siguen hoy siendo admiradas. ¿Qué conservo Da Vinci en su hacer cuando hizo lo que hizo? Impecabilidad, seriedad, inspiración, talento, una mirada respetuosa a su entorno natural, responsabilidad, desde el fundamento constitutivo de lo humano: La Biología del Amar.

Ciencia saber qué: el desear saber qué es lo vivo, qué es la muerte, qué es el cosmos, qué es lo humano, qué es el conocer, qué es el educar, qué son las emociones, tiene que ver en quien pregunta con una actitud, con la pasión, conciente e inconsciente desde donde surge “la pregunta que pregunta curiosa”. En el vivir cotidiano humano el saber que se funda en una apertura a la comprensión sistémica del habitar, trae consigo el ampliar nuestra mirada reflexiva, libre, inquisitiva haciéndose cargo de la curiosidad del que pregunta. Este saber que abre reflexiones y que esta dispuesto a indagar, a conmoverse, para volver a preguntar hasta que la respuesta con la que se encuentre le haga sentido en su propio escuchar. Es un saber que podemos distinguir como la “ciencia del saber”.

Todo quehacer humano tiene un fundamento emocional, que se basa en los deseos de quien hace lo que hace. Lo fundamentos de la ciencia están en las emociones. Las emociones que fundan el quehacer de la ciencia son guiadas y moduladas desde la curiosidad por los deseos del que hace ciencia desde la Biología del Amar. Desde la Biología del Amar se abre un espacio relacional en que el otro la otra surge desde su legitimidad, lo veo o sea lo respeto, fundamento que hace posible, el preguntar, el explicar, constituyendo la curiosidad la pasión que lleva a la acción. “La ciencia no ciega si el científico no se deja atrapar por la ambición de poder por el deseo de riqueza o por la búsqueda de la fama que su práctica puede ofrecer. La ciencia no constituye a la sabiduría como modo de convivir pero no la niega como posibilidad al que la practica”. (HM)
Bueno y es precisamente eso lo que hacemos cuando decimos desde el entendimiento de la Matriz Biológica de la Existencia Humana que hacemos Arte y Ciencia del Pensar Ontológico Constitutivo. En tanto hemos comprendido lo que decimos cuando decimos esto es arte y cuando decimos esto que surge es ciencia podemos preguntarnos. ¿O sea que hacemos arte y ciencia con el pesar desde nuestra ontología constitutiva de ser seres Biológicamente Amorosos?

Si eso hacemos. ¿Y cómo hacemos lo que hacemos en el espacio relacional?
En el momento que uno se encuentra inmerso en el entendimiento de la Matriz Biológica de al Existencia Humana, fluimos en el entendimiento reflexivo de nuestro propio habitar. Desde la mirada que ve y escucha el habitar del otro o la otra que se nos revelan como modos de vivir humanos que determinan las derivas estructurales que cada uno desea seguir y por lo tanto desde allí se hace posible el escuchar y la posibilidad de abrir conversaciones reflexivas que liberen al otro la otra o a la organización del dolor o sufrimiento en que se encuentra. Dolor que podemos distinguir como una encrucijada emocional o sea un problema cuando su vivir y convivir es desde el mal-estar y se desea el bien-estar. Y ¿qué es la reflexión? La reflexión es un acto en la emoción, y el arte desde la reflexión pasa precisamente por “abrir espacios reflexivos desde donde el otro la otra se encuentre a sí mismo en el reflexionar, en el reflexionarse sin temor a preguntar, y a preguntarse, ya que todas las preguntas son legítimas. “Sin miedo a entrar en un pozo séptico, y salir chorreando de inmundicia”.

El artista no asusta a quienes contemplan su obra, sólo invita, convoca. Desde el arte de las conversaciones reflexivas con consecuencias liberadoras. Sólo invitamos al otro la otra y este desde su libertad de ser y hacer acepta o rechaza esta invitación. Si acepta la invitación, la acepta desde un querer desde un desear, y desde allí distinguiremos que se sintió impedido por la curiosidad o el dolor. En ese momento podemos hacernos cargo que estamos haciendo Arte y Ciencia en el conversar abriendo dominios reflexivos inimaginables.

El moverse desde este entendimiento expande la inteligencia y la creatividad, lo que nos da seguridad en el hacer en un fundamento de confianza fundamental para cualquier quehacer humano pues nos permite actuar oportunamente con fluidez, y responsabilidad social y ética en cualquier dominio humano al que seamos convocados.

No se nos olvide, que cuando hacemos Arte y Ciencia del Pensar Ontológico Constitutivo ponemos la mirada en las comunidades de seres vivos, en general, y en las comunidades humanas, en particular. Las comunidades humanas están organizadas de distintas maneras, esto es, desde distintas configuraciones del emocionar dependiendo del quehacer al que hayan sido convocadas.

El emocionar de las comunidades humanas puede llevar a las personas que la constituyen a un habitar que puede ser en la deriva del mal-estar o del bien-estar según el trasfondo de deseos que las guíe. En términos generales el Arte y Ciencia del Pensar Ontológico Constitutivo como trasfondo de entendimiento de los fundamentos de lo humano, abre un espacio para modular el co-habitar humano en un camino de generación de bien-estar.

Una comunidad humana reunida en una coordinación de haceres o tareas con el propósito de generar bienes o servicios, es lo que distinguimos como una organización productiva.

En toda organización, y en particular las organizaciones productivas, que es lo que ahora nos convoca, las personas que las realizan pueden generar desde su emocionar un co-habitar que resultará generador de bien-estar o mal-estar según sea el deseo fundamental de quienes guíen su quehacer. Lo que hemos descrito más arriba como Arte y Ciencia del Pensar Ontológico Constitutivo constituye un instrumento conceptual, relacional y reflexivo que permite guiar el emocionar de la organización en torno a generar una producción de calidad y sentido social en la realización y conservación de un habitar en colaboración y respeto mutuo por las personas que integran a esa organización.
  • Ximena Dávila
  • http://www.matriztica.org/htdocs/detalle.lasso?idp=135

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    1. 1:26 Horas, 24/7/2017


    2. Oswaldo Reyes G » rgos2010live.com5:51 Horas, 7/6/2014


      Maravilloso planteamiento, te felicito Ximena. Tienes una claridad que me encanta. Mañana comparto este mensaje con mi esposa y el martes con un grupo que estamos armando como taller de desarrollo humano. Si hay forma de saber más de ti y tus ideas, informame, para difundirlo y aprender más de tu planteamiento. Es admirable.

    3. Rodrigo » rodrigopolyhedra.cc.co15:02 Horas, 23/8/2011


      Genial. Es lo que intentamos hacer desde www.polyhedra.cc.co Ánimo, Rodrigo Perez


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