Clonación Humana: ¿Y qué de los sueños, los mitos y las utopías en el vivir y convivir humanos?
Cuando era niña y empezó el mundo de la televisión en blanco y negro, por supuesto, me maravillaba y entretenía el poder tener acceso a mundos lejanos, y a experiencias tan potentes como el alunizaje.

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Ximena Dávila Martes 8 de Agosto del año 2006 / 17:11

Cuando era niña y empezó el mundo de la televisión en blanco y negro, por supuesto, me maravillaba y entretenía el poder tener acceso a mundos lejanos, y a experiencias tan potentes como el alunizaje.

Me acuerdo que con mi abuelo Manuel Antonio nos preparamos para ver algo que para él era una situación que lo descolocaba: ¡ que el hombre pusiera un pie en la luna! Para él en la luna vivían la Virgen María, San José y el niño Dios, ¡ves Ximenita, mira si allí están! - me decía - indicando las sombras que uno ve en la luna y que para él configuraban las figuras del pesebre. Esa era para mi abuelo una creencia potente, y era parte de sus coherencias estructurales que surgían de su entendimiento y por lo tanto configuraban una red de conversaciones que él generaba, realizaba y conservaba con sus explicaciones del mundo. Y lo hacían feliz. Sin embargo el hombre puso el pie en la Luna y no sólo puso el pie en la Luna, puso el pie y aplasto una creencia que para mi abuelo era maravillosa y tranquilizadora, - ¡Ximenita si allí están el niño Dios, la Virgen María y San José! - los hombres, el progreso pusieron los pies en la luna y aplastaron algo que hacía feliz a mi abuelo.


¡Por favor!, ¿qué queremos hacer, cuáles son nuestros deseos como país, como planeta, como cosmos, como humanidad? ¿Queremos hacer todo lo que se nos ocurre, y hacerlo sólo porque es posible hacerlo, porque la tecnología y el progreso nos lo permiten?. ¿Y qué pasa en tanto con nuestros sueños, creencias, mitos, utopías? Creencias mitos y utopías que han sido parte de las redes de conversaciones que realizan, conservan y generan a las distintas culturas en sus distintos dominios existenciales, y que son desde donde surge lo que hoy distinguimos como diversidad humana.
Un avance: el "hombre" llega a la luna, y como consecuencia de esa experiencia el mundo humano se transformó. Ahora, en este presente surge la posibilidad de la clonación humana y desde esta posibilidad el mundo humano comienza a transformarse nuevamente.
Detengámonos un momento y preguntémonos: ¿qué deseamos conservar en nuestro vivir y convivir ?, ¿qué pasará con los sueños de tantos hombres y mujeres que desean encontrarse con el compañero, la compañera, formar una familia, tener hijos que sean distintos a cada uno de ellos en su particularidad, y que sin embargo tengan algo de cada uno como fruto de ese amor que los une?
¿Desde dónde es que en esta cultura hay personas que desean un otro igual a él o ella en la continuación de si mismos? ¿Acaso desde nuestras cegueras culturales?

Reflexionemos desde la mirada relacional/cultural en la cual estamos inmersos: Si uno se clona, la persona que surja de esta clonación aunque se parezca a mí no va a ser igual a mí porque en su proceso de transformación histórica en la convivencia surgirá un ser particular contingente a esa historia y necesariamente distinto al ser original clonado. O sea, lo que deseo lograr con la clonación no es posible. Y ese es para mí el punto y la pregunta ¿a qué estamos apegados que queremos la clonación humana?, ¿a que estamos apegados que queremos nuestra clonación? ¿cuáles son nuestros miedos e inseguridades que queremos ser clonados? Yo creo que es el apego que surge en esta cultura patriarcal-matriarcal, el apego al control, el apego al poder, el apego a la arrogancia de ser únicos, de poseer la verdad, de no querer desaparecer, de no querer morir, el apego a la imagen: "Yo no continuo en mis acciones o en mis haceres, sino que continuo en mi ser trascendente". "Mi ser continua existiendo, ese otro igual a mí me permitiría creer que yo no muero, continúo eterno y poderoso".
Para la humanidad desde esta cultura patriarcal-matriarcal esta nueva posibilidad de la clonación haría posible que se cumpla uno de los grandes sueños del hombre y mujeres controladores, arrogantes, únicos, perfectos: el haber encontrado la pócima milagrosa que nos permitiría ser eternos.


!¿Y qué podemos hacer entonces?! Reflexionar sobre nuestros deseos. La reflexión, como un acto en la emoción que suelta las certidumbres nos lleva a cambiar de espacio relacional y por lo tanto a cambiar nuestro hacer: "¿que deseamos como seres vivos y como seres humanos desde nuestra localidad existencial presente?" ¿deseamos ser eternos o deseamos de verdad aceptarnos en nuestras particularidades, en nuestras creencias, en nuestros sueños en nuestras utopías y por último en nuestra condición de seres vivos que nacen y mueren?; no somos eternos y ni siquiera en la clonación, la historia es irrepetible. Lo que distinguimos como eternidad lo verán nuestros hijos, nuestros, nietos en el recuerdo de nuestras acciones, de nuestros haceres, en el recuerdo de nuestras relaciones con otros desde el amar. Un recuerdo tierno, amoroso, y conmovedor es la única manera de ser eternos en la evocación de quienes nos continúan en esta deriva natural.
Para mí, mi abuelo no ha muerto en mi recuerdo, está presente cuando lo traigo a la mano desde mi experiencia; para mí mis hijos no son iguales a mí ni a su papá; tienen esa maravillosa posibilidad de ser ellos únicos e irrepetibles seres autónomos que se respetan así mismos, y yo deseo que siga así. ¿Y tú, que deseas?

  • Ximena Dávila
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