De Máquinas Y Seres Vivos: Autopoiesis, La Organización De Lo Vivo. Prefacio De Humberto Maturana Romesín A La Segunda Edición: Determinismo Estructural
Los seres vivos somos sistemas determinados en la estructura y, como tales, todo lo que nos ocurre surge en nosotros como un cambio estructural determinado también en nosotros en cada instante...

AutopoiesisStructural CouplingBooks, Magazines
Anónimo Sábado 16 de Mayo del año 2009 / 15:04
Determinismo Estructural


Los seres vivos somos sistemas determinados en la estructura y, como tales, todo lo que nos ocurre surge en nosotros como un cambio estructural determinado también en nosotros en cada instante según nuestra estructura de ese instante. La ciencia opera sólo con sistemas determinados en la estructura, y tanto en ella como en la vida cotidiana, tratamos a cualquier situación que nos parece violar el determinismo estructural como expresión de un error en nuestra mirada, como un fraude, como un milagro. La noción de determinismo estructural, sin embargo, no surge como un supuesto ontológico o un principio explicativo, sino que surge en un acto de síntesis poética como una abstracción de las regularidades de la experiencia del observador y, por lo tanto, tiene validez en cada caso sólo en el dominio de regularidades en que surge. Por esto, los distintos dominios de coherencias experienciales que el observador vive, constituyen distintos dominios de determinismo estructural, cada uno definido por las coherencias experienciales que le son propias y lo definen.


Hay dos nociones adicionales que no debemos confundir con determinismo estructural al hablar de un sistema determinado en su estructura, éstas son, predeterminismo y predictibilidad. El que un sistema sea determinado estructuralmente, no implica que un observador pueda predecir los cambios estructurales que tendrá en su devenir. Como una predicción es un intento de tratar una situación cualquiera como un sistema determinado en su estructura para luego computar sus cambios estructurales, el observador debe conocer la estructura del sistema de que habla para predecir o computar sus cambios estructurales. Al decir que un sistema es o no es predecible, entonces, lo que un observador hace es connotar su conocimiento o su ignorancia de la estruc¬tura del sistema al que caracteriza de esa manera. Todo el entendimiento científico se funda en reconocer, implícita o explícitamente, que en nuestro explicar sólo tratamos con sistemas determinados en su estructura cualquiera sea el dominio de explicar que consideremos, de modo que si no se cumple el determinismo estructural, pensamos en error o en conocimiento insuficiente. Ocurre además, que no siempre podemos conocer la estructura de un sistema en el momento en que queremos computar sus cambios estructurales, ya sea porque no tenemos acceso a ella, o porque en el intento de conocerla la destruimos, o porque la dinámica estructural del sistema es tal, que cambia recursivamente con sus cambios de estado, y cada vez que buscamos regularidades en sus respuestas al interactuar con él, nos encontramos con que su estructura ha cambiado y responde de manera diferente. Los seres, vivos son sistemas de esta última clase.


La noción de predeterminismo, en cambio, hace referencia a la posibilidad de que el estado inicial de un sistema determinado en su estructura especifique sus estados futuros. Esto jamás sucede con los sistemas determinados en su estructura pues su devenir en el ámbito de interacciones en que existen es y sólo puede ser una epigénesis, al surgir precisamente de esas interacciones. Por lo mismo, pienso, que en un sentido estricto, no existe determinismo genético, y que no se puede decir de manera que tenga sentido en el operar de los organismos, que el fenotipo es lo que se expresa del genotipo. El fenotipo surge en una epigénesis. Por la misma razón, la herencia como fenómeno de conservación reproductiva de un modo de vida o fenotipo ontogénico, es un fenómeno sistémico y no molecular, como ya mencioné más arriba. El carácter epigénico del operar sistémico en general, y en particular del devenir de cualquier ser vivo, excluye toda predeterminación. Por lo mismo, la constitución de un linaje en la conservación reproductiva de un fenotipo ontogénico (o modo de vida, o configuración epigénica particular) es, también, un fenómeno sistémico. Y, por último, la constitución de un linaje, y por lo tanto, la conservación reproductiva de cualquier identidad biológica, y en particular la especiación (ver Maturana y Mpodozis, 1992) es, también, un fenómeno sistémico, no un fenómeno determinado desde un proceso genético molecular. La creencia en la posibilidad de una dinámica predeterminista en los sistemas obscurece la comprensión del fenómeno epigénico.


» Referencia del Prefacio de Humberto Maturana Romesín a la segunda edición del Libro: De máquinas y seres vivos: Autopoiesis, La Organización de lo vivo.


» Indice del Libro: De máquinas y seres vivos: Autopoiesis, La Organización de lo vivo.



Participar en el Foro
 1..1 de 1 Opiniones

  1. Alejandro » alejandroconsultoriagmai3:43 Horas, 3/3/2013


    Definitivamente , digamos, es el ser humano por naturaleza egoista?


Página [1]