De Máquinas Y Seres Vivos: Autopoiesis, La Organización De Lo Vivo. Prefacio De Humberto Maturana Romesín A La Segunda Edición: Comentario final
Para mí este libro no ha perdido validez, tal vez al revés. El libro es difícil, y muchas partes de él son inesperadas, pero dice lo que intenta decir. No hay segunda intención en el libro.

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Anónimo Sábado 16 de Mayo del año 2009 / 15:14
Comentario final


Para mí este libro no ha perdido validez, tal vez al revés. El libro es difícil, y muchas partes de él son inesperadas, pero dice lo que intenta decir. No hay segunda intención en el libro. Al escribirlo no intenté decir ni hacer nada diferente de lo que dice y hace:

1) que los seres vivos y el vivir tienen lugar en la realización de sistemas autopoiéticos moleculares discretos;

2) que la dinámica molecular de la autopoiesis ocurre, cuando tiene lugar, como un fenómeno espontáneo, en el que todos los procesos moleculares ocurren en una determinación estructural local sin ninguna referencia a la totalidad que constituyen; y

3) que los fenómenos biológicos, como fenómenos que surgen en la realización de lo vivo, tienen y han tenido lugar en las contigencias del devenir histórico de la realización de la autopoiesis molecular, en las unidades discretas que los seres vivos son.


Aún así, tal vez lo que resulta más inesperado, es que en la espontaneidad del vivir surjan, espontáneamente, el observador, el explicar, y este mismo libro como meras contingencias del devenir del vivir de los seres vivos. No es el momento de hablar de esto en este prefacio ya que yo he hecho muchas publicaciones en el tema del conocer y he dado origen a lo que se ha llamado la "Teoría biológica del conocimiento", publicada por primera vez en dos artículos, uno titulado "Neurophysiology of cognition" (ver Maturana, 1969)2 y otro titulado "Biology of cognition" (ver Maturana y Varela, 1970)6.

Por último, tal vez cabe señalar que aunque Francisco y yo hemos escrito juntos este libro y otro titulado, El árbol del conocimiento, nuestros caminos han ido por rutas diferentes. Lo vivido, vivido está. Muchas veces lo pasamos bien juntos, otras no, pero yo quiero agradecerle aquí, en este prefacio, todo lo que mi vida puede haberse enriquecido en esa dinámica de encanto y desencanto que vivimos juntos, al escribir este libro y al hacer todo lo que hicimos juntos, cuando él era mi alumno primero, y después cuando trabajamos juntos como colegas en la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.


Por último

¿Por qué o para qué explicar el vivir y a los seres vivos? Los seres humanos modernos vivimos en conflicto, hemos perdido la confianza en las nociones trascendentes que antes daban sentido a la vida humana bajo la forma de inspiraciones religiosas, y lo que nos queda a cambio, la ciencia y la tecnoIogía, no nos da el sentido espiritual que necesitamos para vivir. Hay frustración y enojo en los jóvenes que buscan saber qué hacer ante un mundo que los adultos hemos llevado en el camino de la destrucción. ¿Qué hacer? Yo pienso que el conocimiento acompañado de la reflexión que nos hace conscientes de nues¬tros conocimientos y de nuestros deseos, nos hace responsables porque nos hace conscientes de las consecuencias de nuestros actos y actuamos según nuestro deseo o no deseo de esas consecuencias, y nos hace libres porque nos hace conscientes de nuestra responsabilidad y podemos actuar según si queremos o no queremos vivir las consecuencias de nuestro actuar responsable. Aunque los seres vivos somos sistemas determinados en la estructura, los seres humanos como seres vivos que vivimos en el lenguaje existimos en el fluir recursivo del convivir en coordinaciones de coordinaciones conductual consensuales, y configuramos el mundo que vivimos como un convivir que surge en la convivencia en cada instante según como somos en ese instante. Por eso no da lo mismo saber o no saber cómo somos como seres vivos, y no da lo mismo saber o no saber cómo vivimos el ser libres. Tampoco da lo mismo saber o no saber que somos libres en la reflexión, y saber o no saber que la reflexión nos permite, salir de cualquier trampa y, de hecho, trascender el determinismo estructural de nuestra corporalidad en la conducta responsable. Es la responsabilidad y la libertad que el conocimiento y la reflexión hacen posible lo que yo quiero, y lo que, desde mi punto de vista, le da sentido a este libro más allá de su validez como proposición explicativa de lo vivo y del vivir. Éste ha sido mi primer motivo íntimo para escribir este libro.


Los seres vivos existimos en dos dominios, en el dominio de la fisiología donde tiene lugar nuestra dinámica corporal, y en el dominio de la relación con el medio donde tiene lugar nuestro vivir como la clase de seres que somos. Estos dos dominios aunque disjuntos se modulan mutuamente de una manera generativa, de modo que lo que pasa en uno cambia según lo que pasa en el otro. Es en el dominio de la relación con el otro en el lenguaje donde pasa el vivir humano, y es, por lo tanto, en el dominio de la relación con el otro, donde tienen lugar la responsabilidad y la libertad como modos de convivir. Pero es allí, también, donde tienen lugar las emociones como modos de conducta relacional con el otro o lo otro, y es allí, en lo que es en el fondo el alma humana donde está la frustración y el enojo de los seres humanos jóvenes. Hemos querido reemplazar el amor por el conocimiento como guía en nuestro quehacer y en nuestras relaciones con otros seres humanos y con la naturaleza tota, y nos hemos equivocado. Amor y conocimiento no son alternativas, el amor es un fundamento mientras que el conocimiento es un instrumento. Más aún, el amor es el fundamento del vivir humano, no como una virtud sino que como la emoción que en lo general funda lo social, y en particular hizo y hace posible lo humano como tal en el linaje de primates bípedos a que pertenecemos (Maturana y Verden-Zoller, 1993)8, y al negarlo en el intento de dar un fundamento racional a todas nuestras relaciones y acciones nos hemos deshumanizado volviéndonos ciegos a nosotros mismos y a los otros. En esta ceguera hemos perdido en la vida cotidiana la mirada que permite ver la armonía del mundo natural a que pertenecemos, y ya casi no somos capaces de la concep¬ción poética que trata a ese mundo natural, a la biosfera en su armonía histórica fundamental, como el reino de Dios, y vivimos en lucha con él. Haberme dado cuenta de esto ha sido mi segundo motivo íntimo para buscar la comprensión de lo vivo y el vivir en el deseo de reencontrar, a través de la conciencia de responsabilidad y de libertad, la unidad de cuerpo y alma en el vivir humano que el entendimiento de nuestro ser biológico hace posible.


» Referencia del Prefacio de Humberto Maturana Romesín a la segunda edición del Libro: De máquinas y seres vivos: Autopoiesis, La Organización de lo vivo.


» Indice del Libro: De máquinas y seres vivos: Autopoiesis, La Organización de lo vivo.



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