Evolución y competencia. UNA MIRADA A LA EDUCACION ACTUAL DESDE LA PERSPECTIVA DE LA BIOLOGIA DEL CONOCIMIENTO. Humberto Maturana
La evolución es un proceso conservador. Cuando uno habla de los seres vivos, y de la diversidad de los seres vivos, y piensa en la explicación evolutiva que propone un ancestro común para todos...

Evolution
Humberto Maturana Lunes 14 de Septiembre del año 2009 / 23:25
La evolución es un proceso conservador. Cuando uno habla de los seres vivos, y de la diversidad de los
seres vivos, y piensa en la explicación evolutiva que propone un ancestro común para todos ellos, uno se
maravilla con los cambios que han tenido que ocurrir desde el origen de los seres vivos al presente.


Esta maravilla, sin embargo, no debe ocultarnos lo fundamental que es para que tal historia se produzca, la
conservación de lo nuevo en la conservación de lo viejo. La biología moderna ha puesto su mirada en la
genética y la herencia para explicar esta conservación, asimilando cada carácter o rasgo señalable en los
seres vivos a un determinante molecular en los ácidos nucleicos. Así, para la biología moderna la
especie aparece definida como una configuración genética que se conserva a través de la historia
reproductiva de una población o de un sistema de poblaciones, y la evolución como el cambio en la
configuración genética conservada en tal población o sistema de poblaciones. Yo pienso diferente.

Yo pienso que lo que define a una especie es un modo de vida, una configuración de relaciones cambiantes
entre organismo y medio que comienza con la concepción del organismo y termina con su muerte, y que
se conserva generación tras generación como un fenotipo ontogénico, como un modo de vivir en un medio,
y no como una configuración genética particular. El cambio evolutivo se produce, según esto, cuando se
constituye un nuevo linaje al cambiar el modo de vida que se conserva en una sucesión reproductiva. Por
esto, en la medida en que el cambio evolutivo se da a través de la conservación de nuevos fenotipos
ontogénicos, lo central en el fenómeno evolutivo está, en el cambio de modo de vida y en su conservación
en la constitución de un linaje de organismos congruentes con su circunstancia y no en contradicción con
ella.


En estas circunstancias, el fenómeno de competencia que se da en el ámbito cultural humano y
que implica contradicción y negación del otro, no se da en el ámbito biológico. Los seres vivos no
humanos no compiten, se deslizan unos entre otros y con otros en congruencia recíproca al conservar su
autopoiesis y su correspondencia con un medio que incluye la presencia de otros y no los niega.
Si dos animales se encuentran frente a un alimento y uno lo come y el otro no, eso no es
competencia. No lo es porque no es central para lo que le pasa al que come que el otro no coma. En
cambio, en el ámbito humano, la competencia se constituye culturalmente cuando el que el otro no
obtenga lo que uno obtiene se hace fundamental como modo de relación.


La victoria es un fenómeno cultural que se constituye en la derrota del otro. La competencia se
gana cuando el otro fracasa frente a uno, y se constituye cuando el que eso ocurra es culturalmente
deseable. En el ámbito biológico no humano ese fenómeno no se da. La historia evolutiva de los seres
vivos no involucro competencia. Por esto, en la evolución de lo humano no participa la competencia sino
que la conservación de un fenotipo ontogénico o modo de vida, en el que el "lenguajear" puede surgir
como una variación circunstancial a su realización cotidiana que no requiere nada especial. Tal modo de
vida se dio en las coordinaciones conductuales de compartir alimentos pasándoselos los unos a los otros
en el espacio de interacciones recurrentes de la sensualidad personalizado que traen consigo el
encuentro sexual frontal y la participación de los machos en la crianza de los hijos, presente en nuestros
ancestros de hace tres y medio millones de años. En otras palabras, digo que es en la conservación de
un modo de vida donde el compartir alimentos, en el placer de la convivencia y el encuentro el reencuentro
sensual recurrente, en el que los machos y las hembras se encuentran en la convivencia en torno a la
crianza de los hijos, donde puede darse, y se habría dado, el modo de vida en coordinaciones
consensuales de coordinaciones de acciones consensuales que constituyen el lenguaje.


En fin, pienso también que el modo de vida en el que las coordinaciones conductuales
consensuales de coordinaciones conductuales consensuales surgen en la intimidad de la convivencia en
la sensualidad y en el compartir, dando origen al lenguaje, pertenece a la historia de nuestro linaje desde
hace por lo menos tres millones de años. Y digo esto en consideración al grado de involucración
anatómica y funcional que nuestro cerebro tiene con el lenguaje oral.
Humberto Maturana

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 1..9 de 9 Opiniones

  1. 1:25 Horas, 24/7/2017


  2. reneco » ralv123gmail.com2:41 Horas, 25/10/2012


    Es curioso el fenómeno de la competencia, se asume de manera incorrecta que el que gana es superior al resto y esto le asegura la supervivencia, pero cualquiera que haya visto la evolución se da cuenta que como individuos aislados somos menos que nada, y para el caso humano lo único que nos permite existir es la colaboración social y el elemento fundamental para que ocurra esto es la comunicación que se da en el lenguaje, en mi pensamiento creo que la violencia surge de la degradación de la comunicación a través de la mentira que es la intención de manipular al otro sin su consentimiento, esto sea como sea genera una emoción de frustración que genera esta violencia

  3. María Villares » mvillaresdgmail.com8:32 Horas, 10/9/2011


    Creemos que con nuestro cerebro podemos conocerlo todo, y no nos damos cuenta que aquello que creemos conocer es apenas una mínima parte, sesgada y parcial, de todo el misterioso universo. No sabemos cómo siente un elefante, ni una hormiga, ni una bacteria, las más de las veces ni siquiera alcanzamos a saber cómo sentimos nosotros mismos (de tan enajenados que estamos con la inercia de las ideas fijas). Porque no sabemos más que elaborar ideas sobre lo que percibimos, tendiendo a considerar como verdades aquellas interpretaciones que son fruto de una determinada percepción, limitada por nuestros sentidos. Luego con esas ideas nos hacemos los cristales, que como espejuelos nos continúan filtrando la visión… Yo creo que todos los seres pueden comunicarse de una manera incluso más compleja que la que podamos racionalizar.

  4. María Villares » mvillaresdgmail.com8:06 Horas, 10/9/2011


    continuación de comentario anterior... Creo que sobretodo, lo que más ha influido en este daño es la idea de que los seres humanos sean los seres más evolucionados de toda la escala biológica, por aquello de que nuestro complejo cerebro y la concepción de quesomos los únicos que tenemos lenguaje (o lenguajeo) hace que miremos al resto de los seres vivos como inferiores y nos podamos dar el lujo de prescindir de ellos, eliminándolos. Yo creo que esta idea de que somos los únicos que nos comunicamos de forma compleja, es precisamente una prueba de lo simples que somos. El hecho de no conocer qué lenguaje tienen el resto de los seres, y cómo podrían estos comunicarse entre sí, incluso sin necesidad de ningún lenguajeo, es decir, sin mover la lengua emitiendo un sonido, no significa que ellos no se comuniquen ni carezcan de lenguaje.

  5. María Villares » mvillaresdgmail.com7:17 Horas, 10/9/2011


    Comparto la opinión de Maturana, y me parece extremadamente valiosa su aportación. Creo que está encaminada a cambiar el paradigma científico vigente, donde la concepción darwiniana de la evolución, dictamina como motor impulsor a una “selección natural“ basada en la competitividad y el azar. Esto ha hecho que nuestra sociedad vea precisamente como natural un mecanismo social de lucha mal llamado “la ley de la selva“, donde los valores de dominación material están por encima del respeto a la vida. Esta postura ante la existencia ha dañado el tejido de la vida de un modo monumental, lo cual podemos apreciar no sólo en la crisis de nuestra sociedad humana sino en la crisis del ecosistema planetario. Creo que sobretodo, lo que más ha influido en este daño es la idea de que los seres humanos sean los seres más evolucionados de toda la escala biológica, por aquello de que nuestro complejo cerebro y la -a mi modo de ver falsa concepción- de somos los únicos que tenemos lenguaje (o lenguajeo

  6. 15:54 Horas, 9/10/2010


  7. 19:08 Horas, 8/10/2010


  8. 8:39 Horas, 2/5/2010


  9. Alva Ángel » alvangelahotmail.com17:24 Horas, 22/1/2010


    Actualmente el "desarrollo humano" se mide en términos básicamente económicos, entonces es más competente quien tiene un ingreso "per capita" que le permitan disfrutar de ciertos lujos y comodidades. Actualmente este “modus vivendi” rige la mayoría de las sociedades actuales, donde a costa de lo que y de quien sea, quien triunfa en este sentido es más competente (en términos del ancestro común). De acuerdo a H. Maturana, el desarrollo HUMANO, y (espero no equivocarme) es precisamente esa capacidad de dejar y fluir y dejar que nos fluyan las emociones en la comunicación en nuestros espacios relacionales, es vivir y comunicarnos emocionalmente. Este tipo de desarrollo ha sido el que ha permitido que los seres humanos hayamos evolucionado como tales, no era en la lucha del "más apto" sino en la solidaridad y al integración constante de nuestros antepasados lo que contribuyó a definirnos como una rama filogenética. Es a través de estas estructuras relacionales, que cual raíces de plantas se introducen buscando agua en el suelo (estableciendo relaciones aún en los lugares más diversos) lo que permitirá mantener nuestra esencia de seres humanos y nuestro auténtico “desarrollo humano”.


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